25 de mayo de 2010
mi visión del mundo en 692 palabras
Un hombre disparó a otro en la puerta del sol y le dejó ciego. Ni siquiera se conocían. Fue él, como pudo haber sido cualquier otro. Tú, o yo. O los dos. Ahora está en el hospital, lo he visto en las noticias. Esta semana me llevaron de excursión a la cárcel, y vi que aún hay personas que tratan a otras personas como animales. Abajo de casa hay un señor sin pierna que pide en la iglesia, casi nadie le da dinero. Yo tampoco. No sé si quiere beber o si quiere comer. Si lo que pone en el cartón marrón es de verdad, ni de dónde sacó la gorra que aparca en el suelo para reclamar un par de monedas. Ya no sé qué es ético ni qué no lo es. El mundo cada día me parece más de basura. Más de mentira. Más cruel. Yo quería creer que la gente mala no existía, que las enfermedades eran pasajeras, que la muerte llegaba tarde y bien. Yo pensaba que era posible meter los imposibles dentro de un cajón y luchar por lo utópico hasta convertirlo en realidad, que si quieres puedes, que si luchas lo consigues. Ahora me doy cuenta de que las cosas no son tan de rosa como antes parecían, que lo transparente pronto se torna a blanco, lo blanco a gris y lo gris a negro. Y negro permanece hasta que alguien se atreve a arrancarle el velo. Cuando la gente me pregunta que por qué ya no creo en nada, que por qué he dejado de creer en un Dios que va a salvarme, yo les contesto que sólo podría creer si hubiese nacido ciega y no hubiese visto todo lo que he visto, si hubiese nacido sorda y no hubiese oído todo lo que he oído. Prácticamente, si no hubiese nacido. Pero he nacido, he visto, he oído y he sentido. Y la vida me ha vuelto una incrédula, día tras día he perdido más la fe en las cosas buenas de la vida y me he dejado llevar por una realidad muy peligrosa, una realidad que a algunos aprieta en las muñecas y no le suelta. Y a veces creo que diciesiete años son muy pocos para perder la fe en tantísimas cosas, que debería seguir creyendo en algo al menos hasta cumplir los cuarenta, para luego poder inculcárselo a mis hijos, si es que tengo. Aunque a estas alturas, ¿quién dijo que no se puede inculcar una mentira? La gente te obliga a creer cosas que ni siquiera ellos creen, te mienten, te mienten simplemente para intentar meterse ellos también en la historia, porque creen que si repiten muchas veces lo mismo al final podrán unirse a la cadena y ser salvados, y salir victoriosos de este infierno que sólo es infierno porque es lo único que tenemos. Pero no quiero que se queden con mal gusto. He encontrado cosas preciosas, que permanecerán eternamente hasta que el mundo físico explote. Son realmente preciosas. No tienen nada que ver con lo antes descrito. Se trata de la sonrisa de los niños pequeños, de las caras que ponen al contarte un chiste que ni siquiera entienden, de cómo se ríen cuando todos se ríen aún sin saber el por qué. Se trata de la ingenuidad de los que aún no conocen la maldad, de los que no saben nada porque son pequeños y acaban de aparecer y sin embargo en un minuto son capaces de enseñarte más de los que otros mayores te enseñarán en una vida, en una vida entera. Se trata del rostro de un gato cuando tiene frío, lo tomas en brazo y le das calor humano. Se trata del instante en el que alguien que lleva estudiando prácticamente toda una vida consigue aprobar una oposición, de la mujer que abrió una nueva panadería y vende por primera vez el primer bollo de pan. Se trata de instantes pequeños, de seres normales, como nosotros, que de vez en cuando se olvidan de todo lo malo que agarraron y convierten el negro en gris, el gris en blanco y el blanco en transparente.
29 de abril de 2010
¿Qué es para mi SOBREDOSIS?
Amor. Catulo dedicó toda su obra a Lesbia. Antinoo se arrojó a un estanque cuando pensó que ya no era suficientemente bello para Adriano. Marco Antonio perdió un imperio por Cleopatra. Lancelot traicionó a su mentor y mejor amigo por el amor de la reina Ginebra, y enfermo de amor y remordimiento emprendió el peregrinaje en busca del Santo Grial. Robin Hood raptó a lady Marian. Beatriz rescató a Dante del Purgatorio. Petrarca dedicó toda su obra a Laura. Abelardo y Eloísa se escribieron durante toda la vida. Diego Marcilla, en Teruel, cayó muerto a los pies de Isabel de Segura al enterarse de que ésta había desposado al pretendiente designado por su padre. Julieta bebió una copa de veneno cuando vio muerto a Romeo. Melibea se arrojó por la ventana a la muerte de Calixto. Ofelia se tiró al río porque pensó que Hamlet no la amaba. Polifemo cantó a Galatea hasta el final de sus días mientras vagaba lloroso entre prados y ríos. Botticelli enloqueció por Simonetta Vespucci después de inmortalizar su belleza en la mayor parte de sus cuadros.Juana de Castilla veló a Felipe el Hermoso durante meses, día y noche y sin dejar de llorar, y acto seguido se retiró a un convento. Don Quijote dedicó todas sus gestas a Dulcinea. Doña Inés se suicidó por don Juan y regresó más tarde desde el paraíso para interceder por su alma. Garcilaso escribió decenas de poemas para Isabel de Freire, aunque nunca la tocó. San Francisco de Borja abandonó la corte a la muerte de la emperatriz Isabel. No volvió a tocar a una mujer. Isabel de Inglaterra rechazó a príncipes y reyes por el amor de sir Francis Drake. Sandokán luchó por Marianna, la Perla de Labuán. Werther se pegó un tiro en la sien cuando le anunciaron la boda de Carlota. Hólderlin se retiró a una torre a la muerte de Diotima, a la que no había tocado jamás, y nunca salió de allí. Rimbaud, que había escrito obras maestras a los dieciséis años, no escribió una sola línea desde el momento en que acabó su relación con VerIaine, se hizo tratante de esclavos y se suicidó literariamente. VerIaine intentó asesinar a Rimbaud, acto seguido se convirtió al catolicismo y escribió las Confesiones; nunca volvió a ser el mismo. Julián Sorel aguantó dos meses sin mirar a los ojos a Matilde de la Mole para recuperar su cariño. Ana Karenina abandonó a su hijo por el amor del teniente Vronski, y se dejó arrollar por un tren cuando creyó que había perdido aquel amor. Camille Claudel enloqueció por Rodin, que nunca movió un dedo por ella. Sobredosis es aprender que lo pequeño es lo grande cada día. Sobredosis es preferir morir vicioso y sucio, a vivir limpio y aburrido. Sobredosis es encontrar una estrella sobre el fango , a cuatro diamantes sobre el cristal. Sobredosis es preferir que te duela a que te traspase. Sobredosis es besar el suelo 20 veces para llegar a lo más alto, antes que ir escalando poco a poco. Sobredosis es preferir una cadena a un bozal. Sobredosis es preferir el frio cuero al suave terciopelo. Sobredosis es probarlo todo aunqe sepa mal, pero sin morir sin saber lo que te gusta. Sobredosis es estar encerrado en la nostalgia. Sobredosis es permanecer en una cárcel de palabras toda tu vida. Sobredosis es cuándo gritas, cuando callas. Sobredosis es cuando huyes, cuando escapas. Cuándo dejas de leer, de ir al cine, de ir a conciertos, los escalones, la ciudad abajo, las estrellas al alcance de las uñas: historia de chico-conoce-chica, planteamiento cómodo, idea superrentable..Cuándo la resignación grita mientras lloran las paredes, y apostamos todo a un número como si la suerte hubiera sido siempre nuestra. Es plantar semillas y recoger balas. Pasear mientras escuchas las olas quebrarse. Intentar que el último ensayo sea más largo para estar preparados para la tormenta. Hablar de princesas y de verdugos. Por eso, merece la pena seguir viviendo, porque nunca sabrás quien aparecerá y te salvará en una soledad que aploma más que aporta.
11 de abril de 2010
Soy azul eléctrico aunque a veces me gustaría ser gris. Me gusta el extraño comportamiento de las luciérnagas en mi pequeña ciudad, que me iluminan desde donde esté hasta mi propia casa, y que en esta digna soledad son el único dios al que respeto. Me encanta hablar en bares, durante horas cigarro en mano, viendo como se acaba tu cerveza. Encontrarme a amigos que hace mucho tiempo que no veía y a los que no es necesario tenerlos en las últimas llamadas, porque basta su sonrisa en los días impares. Adoro la valentía del beso robado, del orgasmo robado. Enamorarme del sexo de unos labios, o de sus versos, desenamorarme con la misma rapidez. Me impacienta la espera, las prioridades y los planes, soy toda improvisación, impetuosidad, intuición, impulso. Tengo tantas ganas como miedo y eso sólo se explica si no me conoces. Soy agua, perla, jazmín, sándalo, sensibilidad, ilógica. Prefiero compartir cinefilia con un amante, un sofá , un paquete de cigarrillos y alcohol para surcar heridas. Soy el peón de un ajedrez olvidado en el último cajón de tu imaginación, el que alcanza la cumbre ignorando( que no ganando) al rey del baile, porque duele más y es más productivo que una simple victoria. La indiferencia es un arma muy potente, resulta que importa más que el odio porque deja una mella que no puede curar el amor, un desprecio que te hiela hasta atravesar experiencias maltrechas, que te deja el deseo de morder, de dejar la huella que el otro no recuerda de ti. Y a parte de tantos incisos, sé volar, me gusta recuperarme de largos ejercicios que me produjeron sueño y agujetas, y aprender de nuevo a planear por cielos contaminados por la frivolidad de esta sociedad enferma. De la que me cuesta seguir retroalimentándome en droga y sexo sin compromisos a las puertas del tugurio de turno. Por eso escribo, por eso me queda conciencia para no perder el sano juicio en esta locura de monotonía que adopté desde que me quité la vida.
15 de marzo de 2010
El que no pueda encontrar la paz que luche...
No he sabido nunca cuánto daba la suma de dos personas, si el resultado sería positivo, negativo o neutro. Nunca fue neutro. No conozco la estabilidad, mucho menos la neutralidad. Sólo se vivir al límite cada instante. Cada comienzo, cada ruptura, cada final. Me he enamorado dos veces. Y las dos he resucitado. Sí, con ojeras y más cansada de lo normal. No sé tomarme las cosas con calma, ni mucho menos sé de controlar las situaciones. Todo se me escapa de las manos, mi vida también. Pero me he acostumbrado al riesgo. A arriesgarlo todo, incluso ha habido épocas en las que arriesgaba mi vida. Y todo esto por mucho que digan los expertos no parte de un hecho específico, de un trauma, ni tampoco se puede relacionar con mi infancia, mi adolescencia o el trascurso de los años. Esto es algo que yo he decidido conscientemente. Quizás no era tan consciente, pero sí estaba en mi plena lucidez. En esa lucidez que duele. Supongo que no querer llevar la vida que los demás llevan, no querer ser como los demás, traía dudas, confusión y caos, sobretodo este caos. Tendrá que ver que mi casa también lo es. Aunque lo agradezco. Agradezco tener una habitación llena de libros de los grandes, y mirar cuando el mundo se me pone cuesta arriba y encontrar a Herman Hesse, a Baudelaire, a Byron, a Nietzsche y otros tantos, y no a la saga Harry Potter, a la de Crepúsculo o a cualquier otro best seller inútil (a mi gusto claro). Agradezco los más de cien vinilos y la literatura y el arte redactados con mala letra por alguien que no tuvo las mismas oportunidades que yo. Supongo que este caos es el que me distingue, el que me hace ser real aunque quiera creer que no lo soy. Necesito desintoxicarme. Por eso escribo, para saber que sigo viva. Las letras me causan el éxtasis. El sexo ya no me llena, el amor no llega. Anclada a relaciones pasadas vivo el presente con desgana. No materializo la poesía, intento describirla pero pierdo el norte, y la vorágine que me atrapa no sabe de describir coordenadas. Redacto cosas sin sentido, fumo más de lo que respiro e intento mediar conmigo misma para no estallar y que llegue algún pedacito de mí a un jardín donde se marchitan las oportunidades. Ya no espero que me salvéis, ni que me enamoréis, soy la metáfora mal diseñada, no intentéis encontrar a nadie que le de tantas vueltas a las cosas, porque no existe. Incrédulos. Iba a tal velocidad porque nunca tuve miedo. Nunca conocí ese sentimiento de cobardía, nunca quise pisar el freno, seguir en ese carril y dejar pasar todas las salidas por muy tentadoras que fuesen. Nunca medí las consecuencias, ni me planteé donde estarían las salidas de emergencia si empezábamos a arder. Y para lo que la mayoría sentenciaría que fue un error para mí fue una maravilla. Supongo que es lo que me diferencia del resto y lo que me atraía a los hombres, que era una criatura salvaje. Que sólo dejaba la coraza cuando me habían conocido hasta el alma, que no entendía de debajos del ombligo antes de que me desvirgaran los defectos. Que operaba a corazón abierto, halcón de ala rota, sin anestesia, sin nada que pudiese pararme.
No he sabido nunca cuánto daba la suma de dos personas, si el resultado sería positivo, negativo o neutro. Nunca fue neutro. No conozco la estabilidad, mucho menos la neutralidad. Sólo se vivir al límite cada instante. Cada comienzo, cada ruptura, cada final. Me he enamorado dos veces. Y las dos he resucitado. Sí, con ojeras y más cansada de lo normal. No sé tomarme las cosas con calma, ni mucho menos sé de controlar las situaciones. Todo se me escapa de las manos, mi vida también. Pero me he acostumbrado al riesgo. A arriesgarlo todo, incluso ha habido épocas en las que arriesgaba mi vida. Y todo esto por mucho que digan los expertos no parte de un hecho específico, de un trauma, ni tampoco se puede relacionar con mi infancia, mi adolescencia o el trascurso de los años. Esto es algo que yo he decidido conscientemente. Quizás no era tan consciente, pero sí estaba en mi plena lucidez. En esa lucidez que duele. Supongo que no querer llevar la vida que los demás llevan, no querer ser como los demás, traía dudas, confusión y caos, sobretodo este caos. Tendrá que ver que mi casa también lo es. Aunque lo agradezco. Agradezco tener una habitación llena de libros de los grandes, y mirar cuando el mundo se me pone cuesta arriba y encontrar a Herman Hesse, a Baudelaire, a Byron, a Nietzsche y otros tantos, y no a la saga Harry Potter, a la de Crepúsculo o a cualquier otro best seller inútil (a mi gusto claro). Agradezco los más de cien vinilos y la literatura y el arte redactados con mala letra por alguien que no tuvo las mismas oportunidades que yo. Supongo que este caos es el que me distingue, el que me hace ser real aunque quiera creer que no lo soy. Necesito desintoxicarme. Por eso escribo, para saber que sigo viva. Las letras me causan el éxtasis. El sexo ya no me llena, el amor no llega. Anclada a relaciones pasadas vivo el presente con desgana. No materializo la poesía, intento describirla pero pierdo el norte, y la vorágine que me atrapa no sabe de describir coordenadas. Redacto cosas sin sentido, fumo más de lo que respiro e intento mediar conmigo misma para no estallar y que llegue algún pedacito de mí a un jardín donde se marchitan las oportunidades. Ya no espero que me salvéis, ni que me enamoréis, soy la metáfora mal diseñada, no intentéis encontrar a nadie que le de tantas vueltas a las cosas, porque no existe. Incrédulos. Iba a tal velocidad porque nunca tuve miedo. Nunca conocí ese sentimiento de cobardía, nunca quise pisar el freno, seguir en ese carril y dejar pasar todas las salidas por muy tentadoras que fuesen. Nunca medí las consecuencias, ni me planteé donde estarían las salidas de emergencia si empezábamos a arder. Y para lo que la mayoría sentenciaría que fue un error para mí fue una maravilla. Supongo que es lo que me diferencia del resto y lo que me atraía a los hombres, que era una criatura salvaje. Que sólo dejaba la coraza cuando me habían conocido hasta el alma, que no entendía de debajos del ombligo antes de que me desvirgaran los defectos. Que operaba a corazón abierto, halcón de ala rota, sin anestesia, sin nada que pudiese pararme.
21 de febrero de 2010
Tengo un caparazón de cristal, de cristal traslúcido.Y ultimamente ese cristal se resquebraja con la mínima vibración, con el mínimo sentimiento que vibra dentro de mi ser.Mi imagen dura y autosuficiente no es tal, es simplemente una marioneta que zarandear en todo aquel momento en el que mi verdadero yo no quiere salir a escena, porque tiene miedo, porque no está seguro de interpretar bien el papel que en esta vida le ha tocado representar...Y a veces esa marioneta se muestra hostil, implacable, hiriendo la sensibilidad del público que contempla la obra... Y yo, que observo entre bambalinas, me derrumbo, me hecho a llorar, me siento infinitamente vacía y desencajada...por todo aquel desbarajuste que mi marioneta a ocasionado. Y reniego de ello, pero no puedo. No es algo que me haga feliz, si no todo lo contrario. Ya estoy harta de tener que ir arreglando los desperfectos que voy ocasionando a mi paso, al no tener las suficientes agallas para ser yo misma, para mostrarme limpia, animosa y terriblemente sensible.
En el pasado hubo malas experiencias y por eso decidí cambiar y mostrarme implacable, fría y egoísta, en lo que cabe...pero no hay un punto intermedio. No lo hago bien, porque no soy así, porque tengo muchos miedos y porque presiento que no disfruto de la vida y me da pánico.
Me da pánico herir los sentimientos de terceros y , de un tiempo a esta parte, ésto es lo único que consigo. Solo hago daño y yo me hago más daño todavía a mí misma.
Y mi pregunta es la siguiente ¿cuando voy a ser capaz de controlar ese caparazón de cristal?, ¿cuando voy a dejar de interpretar un papel que no quiero interpretar?.
Miedos tenemos todos, no se porque me muestro tan reticente a la hora de mostrar los míos,... no me ayuda en nada, en absoluto.
Es hora de que me deje llevar, es hora de que me deje querer, es hora de no pensar ya tanto en el futuro y en los sueños y vivir un poquito más el presente que se me está escurriendo entre los dedos.
Quiero decir adiós a esa puñetera marioneta que un día invente sin querer y que me está causando incendios en mis entrañas.
Yo no soy así y no entiendo porqué no soy capaz de entenderme tal y como me muestro, de quererme sin superficialidades. No lo entiendo. Me canso. Me agobio. Me duele.
En el pasado hubo malas experiencias y por eso decidí cambiar y mostrarme implacable, fría y egoísta, en lo que cabe...pero no hay un punto intermedio. No lo hago bien, porque no soy así, porque tengo muchos miedos y porque presiento que no disfruto de la vida y me da pánico.
Me da pánico herir los sentimientos de terceros y , de un tiempo a esta parte, ésto es lo único que consigo. Solo hago daño y yo me hago más daño todavía a mí misma.
Y mi pregunta es la siguiente ¿cuando voy a ser capaz de controlar ese caparazón de cristal?, ¿cuando voy a dejar de interpretar un papel que no quiero interpretar?.
Miedos tenemos todos, no se porque me muestro tan reticente a la hora de mostrar los míos,... no me ayuda en nada, en absoluto.
Es hora de que me deje llevar, es hora de que me deje querer, es hora de no pensar ya tanto en el futuro y en los sueños y vivir un poquito más el presente que se me está escurriendo entre los dedos.
Quiero decir adiós a esa puñetera marioneta que un día invente sin querer y que me está causando incendios en mis entrañas.
Yo no soy así y no entiendo porqué no soy capaz de entenderme tal y como me muestro, de quererme sin superficialidades. No lo entiendo. Me canso. Me agobio. Me duele.
La pregunta es: ¿Hasta que punto merece la pena?
A veces, solo a veces, me gustaría ser un poquito menos curiosa y más tranquila, porque sólo de esa forma no descubriría cosas que no quiero saber, ni conocer, ni sentir...O podríamos decir incluso que podría ser igual de feliz sin conocerlas... Pero como no puedo evitarlo al final ocurre lo de siempre, la caja de pandora se abre y mis sueños se cierran. Y ahora siento angustia.
Igual que me dijeron hace poco, Bren es esdrújula,...sí y también gilipollas.
Una GRAN GILIPOLLAS
Yo, sinceramente, soy partidaria de que cada persona persiga su sueño, le cueste lo que le cueste y le pese a quien le pese. Soy partidaria de que cada uno se dedique a aquello que le realice como persona. Da lo mismo que uno sea médico, electricista, cajero de supermercado, abogado o filósofo. Da lo mismo el dinero que tengas en una cuenta, las vacaciones que hayas tenido o la ropa que lleves. Todo eso es una gran basura, un desperdicio enorme, si opinas que por ello eres distinto al resto. Al final las personas se miden por lo que son, por lo que piensan y por los grandes momentos que te hacen pasar junto a ellas. Eso es lo importante, lo especial.
Claro que está bien tener una vida acomodada y poder disfrutar del placer de tener todo aquello que anhelas, es genial, claro que lo es. Pero lo cierto es que a todo el mundo no le cuesta conseguirlo de la misma forma, cada uno tiene unas posibilidades distintas y se tiene que acomodar a sus circunstancias, y de esta forma perseguir su ilusión de una forma viable. Debemos ser realistas y consecuentes. Para mí prima la importancia del esfuerzo, del dolor por todo aquello que has tenido que dejar apartado para afrontar tu propia vida, para obtener lo que buscas, lo que pretendes conseguir y alcanzar. Eso sí que es interesante, eso sí que da a las personas su toque de gracia. Ser independiente y confiar en el resto en la justa medida que ellos confiarían en tí. Y no más, porque ya está siendo demasiado. Que nadie te reproche jamás, pero tú tampoco debes hacerlo con el resto. Vivimos en una sociedad repleta de éxito, de luces, de poder. Todos pretendemos lo mismo, el reconocimiento, la gracia, el punto álgido... Y creo que ya va siendo hora de dejarnos arrastrar fuera de los límites de dicho poder porque nos convierte en desalmados fríos y simples.
Quizás muchos de vosotros opinéis que todo esto sobre lo que estoy hablando suena demasiado ideal y bucólico. que no es viable o que aparenta estar bien pero en la propia realidad es algo completamente distinto. Quizás penséis que yo pretendo transgredir y ser una persona “guay” con inquietudes y esas cosas, que me creo distinta, que creo todo esto porque así resulto más conmovedora y excitante. Me da lo mismo, sinceramente. Y me da una rabia tremenda andar soportando comentarios absurdos de personas incongruentes. Raros somos todos, eso nos queda claro. Y generalmente me callo porque no me gusta andar discutiéndolo todo, pero hay ciertos momentos en los que ya no puedo callarme más. Y exploto.
A mi me gusta llamar las cosas por su nombre y en mi humilde opinión, considero que guiarnos por lo que opinen terceros antes que por nuestro propio criterio es una GRAN MIERDA. Y pensar que alguien es más importante que tú solo por sus bienes materiales o sus deshechos es una mierda MAS GRANDE todavía, si cabe.
Que asco.
bien, queridos demonios, después de pasar debajo de una escalera, de romper el espejo, de dormir con calcetines, de abrir el paraguas dentro de casa, de perseguir gatos negros, de derramar la sal por todas partes, de pisar la línea de las baldosas, de encender tres cigarrillos seguidos con la misma cerilla, de poner los zapatos encima de la mesa y de dejar las tijeras abiertas dentro del cajón, he visto que las cosas no van tan mal.
No podéis conmigo, no. Conmigo no. Ya lo habéis visto.
SOY INVENCIBLE.
Igual que me dijeron hace poco, Bren es esdrújula,...sí y también gilipollas.
Una GRAN GILIPOLLAS
Yo, sinceramente, soy partidaria de que cada persona persiga su sueño, le cueste lo que le cueste y le pese a quien le pese. Soy partidaria de que cada uno se dedique a aquello que le realice como persona. Da lo mismo que uno sea médico, electricista, cajero de supermercado, abogado o filósofo. Da lo mismo el dinero que tengas en una cuenta, las vacaciones que hayas tenido o la ropa que lleves. Todo eso es una gran basura, un desperdicio enorme, si opinas que por ello eres distinto al resto. Al final las personas se miden por lo que son, por lo que piensan y por los grandes momentos que te hacen pasar junto a ellas. Eso es lo importante, lo especial.
Claro que está bien tener una vida acomodada y poder disfrutar del placer de tener todo aquello que anhelas, es genial, claro que lo es. Pero lo cierto es que a todo el mundo no le cuesta conseguirlo de la misma forma, cada uno tiene unas posibilidades distintas y se tiene que acomodar a sus circunstancias, y de esta forma perseguir su ilusión de una forma viable. Debemos ser realistas y consecuentes. Para mí prima la importancia del esfuerzo, del dolor por todo aquello que has tenido que dejar apartado para afrontar tu propia vida, para obtener lo que buscas, lo que pretendes conseguir y alcanzar. Eso sí que es interesante, eso sí que da a las personas su toque de gracia. Ser independiente y confiar en el resto en la justa medida que ellos confiarían en tí. Y no más, porque ya está siendo demasiado. Que nadie te reproche jamás, pero tú tampoco debes hacerlo con el resto. Vivimos en una sociedad repleta de éxito, de luces, de poder. Todos pretendemos lo mismo, el reconocimiento, la gracia, el punto álgido... Y creo que ya va siendo hora de dejarnos arrastrar fuera de los límites de dicho poder porque nos convierte en desalmados fríos y simples.
Quizás muchos de vosotros opinéis que todo esto sobre lo que estoy hablando suena demasiado ideal y bucólico. que no es viable o que aparenta estar bien pero en la propia realidad es algo completamente distinto. Quizás penséis que yo pretendo transgredir y ser una persona “guay” con inquietudes y esas cosas, que me creo distinta, que creo todo esto porque así resulto más conmovedora y excitante. Me da lo mismo, sinceramente. Y me da una rabia tremenda andar soportando comentarios absurdos de personas incongruentes. Raros somos todos, eso nos queda claro. Y generalmente me callo porque no me gusta andar discutiéndolo todo, pero hay ciertos momentos en los que ya no puedo callarme más. Y exploto.
A mi me gusta llamar las cosas por su nombre y en mi humilde opinión, considero que guiarnos por lo que opinen terceros antes que por nuestro propio criterio es una GRAN MIERDA. Y pensar que alguien es más importante que tú solo por sus bienes materiales o sus deshechos es una mierda MAS GRANDE todavía, si cabe.
Que asco.
bien, queridos demonios, después de pasar debajo de una escalera, de romper el espejo, de dormir con calcetines, de abrir el paraguas dentro de casa, de perseguir gatos negros, de derramar la sal por todas partes, de pisar la línea de las baldosas, de encender tres cigarrillos seguidos con la misma cerilla, de poner los zapatos encima de la mesa y de dejar las tijeras abiertas dentro del cajón, he visto que las cosas no van tan mal.
No podéis conmigo, no. Conmigo no. Ya lo habéis visto.
SOY INVENCIBLE.
1 de febrero de 2010
Utopías..

Dan ganas de romper, dan ganas de romper con todo...
Salir como Thelma&Louise una mañana en un viejo Thunderbird descapotable del 66, conducir hasta la costa oeste, huir de todo y de todos, pintarnos los labios de rojo mientras suena be my little baby de las ronettes, parar en bares de carretera y desayunarnos, luces de neón, sombreros de cow boy, convertirnos en forajidas, bailar bajo la lluvia, saltar sobre charcos de estrellas, dormir en un motel de carretera, atracar una gasolinera, estar jodidamente borrachas (de alcohol y de vida), que cuando aparentemente todo se derrumbe encontremos una salida, un desvio a la izquierda, atravesar desiertos, encontrar la magia, hacer lo que te plazca y como te plazca, no llevar reloj, prostituir tú corazón, levantarte con resaca y que la boca aún te sepa a gineba, de conversaciones trancedentes, de perderse por los bares, fabricar una coraza de polvos salvajes con olor imprimado en mi piel de cada casa, de cada cuerpo. Mujer gato. Hacer mella del paso del tiempo, con 800 recuerdos haciendo mella en mis ojos.. y hablar de miles de proyectos, aún teniendo la mirada más triste, pero sin perder nunca mis sueños. Para saber de amor, para aprenderlo, y haber bebido, y haber llenado ceniceros, y tener cicatrices de otros cuerpos.. Perder más en cualquier habitación, que todo lo que perderé en mi vida. Largas noches, revolcones. Cervezas vacías. Amaneceres compartidos, & madrugadas solitarias. Veces qedandome sin palabras, nudos en la garganta. Amores que de costumbre haría fugaces. Entonces, me acuerdo de aquellas palabras, "Las cosas deben estar todas en el lugar que les corresponde, incluidas las personas". Quizá, por mucho que empezáramos a pensar lo contrario, estuviéramos en el lugar equivocado, o inestable, o sencillamente ajeno. Quizá en algún momento nos viéramos obligados a recuperar nuestros hábitos y costumbres, aquellos de los que creíamos haber escapado. Pero yo estoy segura, que seguíria confiando en que era posible buscar otros nuevos, inventarnos otra vida & hundirnos tanto en ella que la anterior sólo nos asaltara en momentos de debilidad, aguijonazos progresivamente menos lacerantes, recaidas cada vez más suaves y espaciadas.
Imagínatelo, en una de esas noches memorables, de rara comunión, con la botella medio vacía, los ceniceros sucios, y después de agotado el tema de la vida. Enseñar un corazón, un corazón infiel, desnudo de cintura para abajo.Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo quien me tira del cuerpo a otros cuerpos. Yo persigo también el dulce amor. El tierno amor para dormir al lado y que alegre mi cama al despertarse. Para saber de amor, para aprenderle, haber estado solo es necesario.Y es necesario en cuatrocientas noches-con cuatrocientos cuerpos diferentes-haber hecho el amor. Que sus misterios, como dijo el poeta, son del alma, pero un cuerpo es el libro en que se leen. ¿Cuantas veces escucharás que el amor es una mierda?, dime ¿cuantas veces saldrá de tu boca? Lo que es una mierda son los efectos, las consecuencias de quererse mal, pero el amor en sí es lo mas maravilloso que puede pasarte en esta vida. Aceptar y asumir que con las personas querer no es poder, aceptar que los polos opuestos no se atraen, que más bien los iguales atraen a los iguales y a veces ni aún así. Aceptar que por querer no te van a querer a ti, que cada persona tiene su mundo y sus interacciones. Las armonías y desarmonías fluyen y lo que haces es acercarte o alejarte del eje. Aceptar que despertarte con un cuerpo al lado no significa eternidad, el amor no es un contrato, y las promesas efímeras. Las noches inconscientes. El tiempo a la contra. Saber que encaja perfectamente en tu nuca pero que no debes acostumbrarte. ¿Y como no se acostumbra una a eso? Aún así prefiero el dolor de los labios correctos cuando te faltan a ni siquiera haberlos encontrado. Aceptar que puedes estrellarte y que las cicatrices tardarán en curar y aprender que cada experiencia buena o mala te enriquecerá. Aceptar que no siempre un clavo saca otro clavo, aunque siempre habrá excepciones. Aceptar que todo fue " tan solo un casi" es mejor que no haberlo intentado nunca, ¿no crees?. Aceptar que amar era eso, que unas veces se gana y otras se pierde, pero lo importante es poder sentirlo. Yo voy de culo, cuesta abajo y sin frenos. Pero no cambio por nada del mundo esto. No lo cambio. Y que pase lo que tenga que pasar. Y como diría Quique " ya vendran noches más frías, ya vendrán y me tendré que acostumbrar" . Mientras tanto prefiero no pensar en ello. Ya vendrán...
Salir como Thelma&Louise una mañana en un viejo Thunderbird descapotable del 66, conducir hasta la costa oeste, huir de todo y de todos, pintarnos los labios de rojo mientras suena be my little baby de las ronettes, parar en bares de carretera y desayunarnos, luces de neón, sombreros de cow boy, convertirnos en forajidas, bailar bajo la lluvia, saltar sobre charcos de estrellas, dormir en un motel de carretera, atracar una gasolinera, estar jodidamente borrachas (de alcohol y de vida), que cuando aparentemente todo se derrumbe encontremos una salida, un desvio a la izquierda, atravesar desiertos, encontrar la magia, hacer lo que te plazca y como te plazca, no llevar reloj, prostituir tú corazón, levantarte con resaca y que la boca aún te sepa a gineba, de conversaciones trancedentes, de perderse por los bares, fabricar una coraza de polvos salvajes con olor imprimado en mi piel de cada casa, de cada cuerpo. Mujer gato. Hacer mella del paso del tiempo, con 800 recuerdos haciendo mella en mis ojos.. y hablar de miles de proyectos, aún teniendo la mirada más triste, pero sin perder nunca mis sueños. Para saber de amor, para aprenderlo, y haber bebido, y haber llenado ceniceros, y tener cicatrices de otros cuerpos.. Perder más en cualquier habitación, que todo lo que perderé en mi vida. Largas noches, revolcones. Cervezas vacías. Amaneceres compartidos, & madrugadas solitarias. Veces qedandome sin palabras, nudos en la garganta. Amores que de costumbre haría fugaces. Entonces, me acuerdo de aquellas palabras, "Las cosas deben estar todas en el lugar que les corresponde, incluidas las personas". Quizá, por mucho que empezáramos a pensar lo contrario, estuviéramos en el lugar equivocado, o inestable, o sencillamente ajeno. Quizá en algún momento nos viéramos obligados a recuperar nuestros hábitos y costumbres, aquellos de los que creíamos haber escapado. Pero yo estoy segura, que seguíria confiando en que era posible buscar otros nuevos, inventarnos otra vida & hundirnos tanto en ella que la anterior sólo nos asaltara en momentos de debilidad, aguijonazos progresivamente menos lacerantes, recaidas cada vez más suaves y espaciadas.
Imagínatelo, en una de esas noches memorables, de rara comunión, con la botella medio vacía, los ceniceros sucios, y después de agotado el tema de la vida. Enseñar un corazón, un corazón infiel, desnudo de cintura para abajo.Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo quien me tira del cuerpo a otros cuerpos. Yo persigo también el dulce amor. El tierno amor para dormir al lado y que alegre mi cama al despertarse. Para saber de amor, para aprenderle, haber estado solo es necesario.Y es necesario en cuatrocientas noches-con cuatrocientos cuerpos diferentes-haber hecho el amor. Que sus misterios, como dijo el poeta, son del alma, pero un cuerpo es el libro en que se leen. ¿Cuantas veces escucharás que el amor es una mierda?, dime ¿cuantas veces saldrá de tu boca? Lo que es una mierda son los efectos, las consecuencias de quererse mal, pero el amor en sí es lo mas maravilloso que puede pasarte en esta vida. Aceptar y asumir que con las personas querer no es poder, aceptar que los polos opuestos no se atraen, que más bien los iguales atraen a los iguales y a veces ni aún así. Aceptar que por querer no te van a querer a ti, que cada persona tiene su mundo y sus interacciones. Las armonías y desarmonías fluyen y lo que haces es acercarte o alejarte del eje. Aceptar que despertarte con un cuerpo al lado no significa eternidad, el amor no es un contrato, y las promesas efímeras. Las noches inconscientes. El tiempo a la contra. Saber que encaja perfectamente en tu nuca pero que no debes acostumbrarte. ¿Y como no se acostumbra una a eso? Aún así prefiero el dolor de los labios correctos cuando te faltan a ni siquiera haberlos encontrado. Aceptar que puedes estrellarte y que las cicatrices tardarán en curar y aprender que cada experiencia buena o mala te enriquecerá. Aceptar que no siempre un clavo saca otro clavo, aunque siempre habrá excepciones. Aceptar que todo fue " tan solo un casi" es mejor que no haberlo intentado nunca, ¿no crees?. Aceptar que amar era eso, que unas veces se gana y otras se pierde, pero lo importante es poder sentirlo. Yo voy de culo, cuesta abajo y sin frenos. Pero no cambio por nada del mundo esto. No lo cambio. Y que pase lo que tenga que pasar. Y como diría Quique " ya vendran noches más frías, ya vendrán y me tendré que acostumbrar" . Mientras tanto prefiero no pensar en ello. Ya vendrán...
Para todos los que dijeron que no sería posible el amor después del amor. Porque cómo dijo Charles Bukowski: "El amor es una forma de prejuicio. Amamos lo que necesitamos, amamos lo que nos hace sentirnos bien,amamos lo que nos es conveniente. ¿Cómo puedes decir que amas a una persona cuando hay diez mil personas en el mundo a las que amarías más si llegases a conocerlas? Pero nunca las conoceremos. Pero hay que tener en cuenta, de todos modos, que el amor sólo es consecuencia de un encuentro al azar. La mayoría de la gente le da demasiada importancia "
31 de enero de 2010
M de Magia.
Nunca he creído en el destino, pero sin embargo he creído pocas veces en la casualidad. Me paro un minuto a pensar y caigo en la tentación de crear en mi cabeza todas esas cosas que, si no hubiesen pasado, no habrían provocado que yo estuviese escribiéndote. Extraño, ¿no crees? Toda una cadena de sucesos que provocaron nuestra extraña "coincidencia" en el mismo lugar, aquella extraña noche donde todo era muy diferente. Si tu curiosidad hubiese sido menor, si yo hubiese perdido el tren, si ella hubiese estado mejor, si yo me hubiese resignado a un par de órdenes, si el tiempo nos hubiese dado la espalda, si te hubieses ido antes, y yo hubiese llegado después...Pero, qué más da. No hay que buscarle una explicación racional a la magia, ni a lo fantástico, y mucho menos al amor.
Magia es esperar a que vuelvas, reír sin oírte, sentir que respiramos el mismo aire, dedicarte una canción que aún no se ha escrito, soñar despierta que estás soñando conmigo, volverme loca si no te encuentro en cada rincón. Magia es ver cómo te alejas, pero vuelves al momento, sentir cómo me miras desde lejos, pero te siento tan cerca.
Magia no es más que tú, cuando mueves tan rápido las manos que no percibo cómo rozas la superficie de mi estúpido corazón.
Magia es verte sonreír, recordarte, olvidarte, tener por seguro que algo es para siempre, dudar de si el infinito existe...
Pero, al final, magia...
Magia es esperar a que vuelvas, reír sin oírte, sentir que respiramos el mismo aire, dedicarte una canción que aún no se ha escrito, soñar despierta que estás soñando conmigo, volverme loca si no te encuentro en cada rincón. Magia es ver cómo te alejas, pero vuelves al momento, sentir cómo me miras desde lejos, pero te siento tan cerca.
Magia no es más que tú, cuando mueves tan rápido las manos que no percibo cómo rozas la superficie de mi estúpido corazón.
Magia es verte sonreír, recordarte, olvidarte, tener por seguro que algo es para siempre, dudar de si el infinito existe...
Pero, al final, magia...
8 de enero de 2010
It is clear?
No entiendo de grandes preocupaciones, atascos de tres horas o compras de última hora. No se me da bien disimular y no puedo mirar más de cuatro segundos a los ojos. No sé lo que es morir de amor, pero menos sé de física cuántica. No suelo arrepentirme de lo que digo, menos de lo que hago. "Vergüenza" o "timidez" son palabras que desconozco. No entiendo porqué todas las películas americanas tienen el mismo final. Creo en la magia y en que todo el mundo miente. Tengo un pánico horrible a la oscuridad, pero mi parte favorita del día es la noche. Creo en sentimientos más allá del tiempo y la distancia, por mucho que mi vida quiera demostrarme lo contrario. No se me da bien la tecnología, ni la física, ni decir te quiero, encima guardo secretos en una cajita de madera porque tengo memoria de pez. A veces desaparezco ,sin más, pero siempre vuelvo. Quizá sonrío demasiado o será que soy incapaz de estar seria. Soy de las que perdonan, de las que perdonan y olvidan. Odio la palabra adiós desde hace años y también se me da fatal estar triste.
Soy yo, y no voy a cambiar. It is clear?
Soy yo, y no voy a cambiar. It is clear?
4 de enero de 2010
AÑO NUEVO, VIDA NUEVA.
Si, eso dicen... y yo estoy dispuesta a ponerlo en práctica desde esta misma noche, eso si, sin planificaciones.
Todo este año ha estado lleno de planes, planes preparados con meses de antelación que, por supuesto, no han salido como se planearon; planes de semana en semana, con cambios repentinos el día de antes; y planes de un día para otro que se han cancelado horas antes.
(De acuerdo, también ha habido planes que han salido bien, pero hacedme caso, solo una mínima parte... )
No sé si os habrá pasado, pero a mi por lo menos, casi todo lo bueno me ha ocurrido cuando menos lo esperaba. Llamemoslo destino, casualidad... pero el caso es que las cosas pasan en el mejor momento posible, aunque no queramos verlo.
Por eso, pienso invertir los próximos 365 días en "noplanes", miradas fortuitas en un autobús, encuentros repentinos, canciones (muchas canciones) en modo aleatorio, horas al teléfono sin mirar el reloj, amaneceres en la azotea de mi casa (que acaben en atardeceres), noches enteras de fiesta improvisada, desayunos con sorpresa, horas y horas de playa y sol en un lugar remoto, caricias inesperadas, besos robados, fotos que pongan la piel de gallina, viajes nunca vistos, libros que jamás leería y muchos muchos te quieros (espontáneos).
Todo este año ha estado lleno de planes, planes preparados con meses de antelación que, por supuesto, no han salido como se planearon; planes de semana en semana, con cambios repentinos el día de antes; y planes de un día para otro que se han cancelado horas antes.
(De acuerdo, también ha habido planes que han salido bien, pero hacedme caso, solo una mínima parte... )
No sé si os habrá pasado, pero a mi por lo menos, casi todo lo bueno me ha ocurrido cuando menos lo esperaba. Llamemoslo destino, casualidad... pero el caso es que las cosas pasan en el mejor momento posible, aunque no queramos verlo.
Por eso, pienso invertir los próximos 365 días en "noplanes", miradas fortuitas en un autobús, encuentros repentinos, canciones (muchas canciones) en modo aleatorio, horas al teléfono sin mirar el reloj, amaneceres en la azotea de mi casa (que acaben en atardeceres), noches enteras de fiesta improvisada, desayunos con sorpresa, horas y horas de playa y sol en un lugar remoto, caricias inesperadas, besos robados, fotos que pongan la piel de gallina, viajes nunca vistos, libros que jamás leería y muchos muchos te quieros (espontáneos).
.. FELIZ 2O1O :)!
28 de diciembre de 2009
CARTA I. 2009 Se va..
Mi pregunta fue clara, concisa, de un si, un no, una mínima explicación. Pero lo poco que obtuve como respuesta fue un suspiro, una mirada que lo poco que me otorgaba era el peor de mis temores. Te irías, esa era la respuesta del silencio que me estabas regalando. Entendí eso de “quien calla otorga”. Sentí que debía suplicarte que te quedases a mi lado, pero el único odio que pude llegar a sentir hacia ti salió desde lo más profundo de mi ser, para llegar al exterior, en forma de lágrima.
Recuerdo tu gesto, junto a tu sonrisa leve, tu mano agarrándome fuerte y prometiendo volver. No te creí, para qué engañarnos. Sabía por experiencia que mentías, que me habías mentido mil veces, y que ahora no ibas a cambiar. Pero, aún sabiendo que me mentías, te abracé, con todas las fuerzas que me quedaban. Susurraste eso de “no te preocupes, esto no es el final”. Seguía sin creerte, pero hice el esfuerzo y tragué las pocas palabras que podía decirte.
Volviste a susurrar, pero esta vez algo que me hizo apartarme de ti. Escuché un “te echaré de menos”, tan triste que me rozó la superficie del corazón, ese músculo que bombea más y más rápido mientras te escribo esta carta.
Te miré a los ojos, tan directamente que llegué a creer que nunca podría salir de allí. Abriste la boca para decir algo, y aunque nunca sabré qué, no me arrepiento de haberte creído, de haber creído que decías la verdad.
Ante mí se disponían miles de formas para responder, de reaccionar… pero ninguna me parecía adecuada para explicarte, con un par de frases, un par de gestos, que no quería verte marchar, que no me era suficiente un “te echaré de menos”, que no me eran suficiente siete horas de teléfono, ni cincuenta cartas, ni infinitos mensajes. Que lo único que necesitaba eras tú, tú, tú, tú…
Recuerdo tu gesto, junto a tu sonrisa leve, tu mano agarrándome fuerte y prometiendo volver. No te creí, para qué engañarnos. Sabía por experiencia que mentías, que me habías mentido mil veces, y que ahora no ibas a cambiar. Pero, aún sabiendo que me mentías, te abracé, con todas las fuerzas que me quedaban. Susurraste eso de “no te preocupes, esto no es el final”. Seguía sin creerte, pero hice el esfuerzo y tragué las pocas palabras que podía decirte.
Volviste a susurrar, pero esta vez algo que me hizo apartarme de ti. Escuché un “te echaré de menos”, tan triste que me rozó la superficie del corazón, ese músculo que bombea más y más rápido mientras te escribo esta carta.
Te miré a los ojos, tan directamente que llegué a creer que nunca podría salir de allí. Abriste la boca para decir algo, y aunque nunca sabré qué, no me arrepiento de haberte creído, de haber creído que decías la verdad.
Ante mí se disponían miles de formas para responder, de reaccionar… pero ninguna me parecía adecuada para explicarte, con un par de frases, un par de gestos, que no quería verte marchar, que no me era suficiente un “te echaré de menos”, que no me eran suficiente siete horas de teléfono, ni cincuenta cartas, ni infinitos mensajes. Que lo único que necesitaba eras tú, tú, tú, tú…
Especial”. Ése fue el adjetivo que utilicé un día para hablar de ti.
La verdad, algo bastante complejo. Ese “algo especial” se basa en la manera en la que no me miras, cuando me llamas loca, cuando estás a mi lado y soy la única persona en el mundo, o cuando te vas y odio haberme cruzado contigo; cuando pasas a mi lado sin rozarme, cuando me hablas; se basa en la estúpida forma en la que estoy pendiente de ti cuando no te das cuenta.
“Especial” es simplemente darle un nombre a esa sensación a la que no estoy acostumbrada, por simplificar las cosas cuando me quedo sin palabras. No es malo, ni bueno, ni es la primera vez, igual que no será la última. Llegaste a ser el peor de mis errores a la vez que mi mejor acierto, y por un momento me sentí tan dependiente de tu presencia que no me consideré persona. Huía de ti, aunque siempre te buscaba de reojo, por si acaso estabas en alguna parte. Ser especial está relacionado con todo, con nada, contigo y con el resto del mundo, que compite sin saberlo por quitarte ese extraño lugar.
Quien negó que un te quiero es para siempre tal vez no aprendió a soñar.

Sonrie pequeña sonrisa de AMELIE..
La verdad, algo bastante complejo. Ese “algo especial” se basa en la manera en la que no me miras, cuando me llamas loca, cuando estás a mi lado y soy la única persona en el mundo, o cuando te vas y odio haberme cruzado contigo; cuando pasas a mi lado sin rozarme, cuando me hablas; se basa en la estúpida forma en la que estoy pendiente de ti cuando no te das cuenta.
“Especial” es simplemente darle un nombre a esa sensación a la que no estoy acostumbrada, por simplificar las cosas cuando me quedo sin palabras. No es malo, ni bueno, ni es la primera vez, igual que no será la última. Llegaste a ser el peor de mis errores a la vez que mi mejor acierto, y por un momento me sentí tan dependiente de tu presencia que no me consideré persona. Huía de ti, aunque siempre te buscaba de reojo, por si acaso estabas en alguna parte. Ser especial está relacionado con todo, con nada, contigo y con el resto del mundo, que compite sin saberlo por quitarte ese extraño lugar.
Quien negó que un te quiero es para siempre tal vez no aprendió a soñar.

Sonrie pequeña sonrisa de AMELIE..
22 de diciembre de 2009
••• Confusión

La inocencia no muere, a la inocencia la matan. La pisotean, la despedazan. La tratan tan mal que se termina marchando. ¿Donde? No lo sé. Sólo sé que aunque diga que estoy mejor sin ella, que sino luego termino más dañada, a veces... la echo de menos.Es bonito saber que si miras a los ojos de un niño, aun está ahí, brillando llena de vida. Pero es triste saber, que algún día, también se marchará malherida. Tú me miras avergonzado después de lo que me hiciste, y yo no intento calmar esa verguenza, la mereces. Pero es tan gratificante saber que ya no te quiero nada. Es tan gratificante saber que nunca más derramaré una lágrima por ti. Llegado un momento no sabía si lloraba porque te ibas o porque sabía que ibas a volver.Por lo que he podido ver de ti... eres de los que se calla cosas que en verdad desearía soltar. Eres de los que, quizá, en algún momento evita una mirada en el momento en el que más hay que retenerla. He llegado a la conclusión de que es imposible borrarte. Porque aunque a veces lo niegue, sí que he estado enamorada y ha sido de ti. Y aunque me hayas terminado lastimando, no me arrepiento. Me enamoré de la persona más increible de todas. Lo que él me hizo sentir, está marcado en mí como si me hubieran marcado la piel con acero ardiendo. Lo llevaré de por vida en mi corazón. En días como hoy me pregunto si hago lo correcto, si no estaré precipitando las cosas. No estaba segura de haberte olvidado y de pronto aparece él, caido del cielo con su mirada angelical. No quiero cometer errores, no quiero lanzarme para luego arrepentirme y causarle daño a él también. A veces pienso que debería haber esperado más, pero otras me harto de mí misma y me digo que soy estúpida por complicar tanto las cosas... por qué acaso no puedo lanzarme al vacio sin preguntarme si llevo el paracaidas? Sí, hacer todo sin pensar en las posibles consecuencias, dejarme guiar por mis corazón y no cuestionarme más. ¿Tan dificil es? No sé realmente que espera él de mí. No sé si lo que quiere es que luche por él, que lo enamore perdidamente y que consiga que estemos juntos. No sé si lo que quiere es que me conforme con el poco amor que a él le sobra y que si le agobio, poner fácil solución. Es como si tuviera todo un recorrido que hacer y me encontrara en la salida, con los brazos juntos y mirando para ambos lados. Pero no tengo a nadie que me diga qué hacer, porque esa es mi decisión... y me da miedo avanzar.
Debo sentirme culpable?- me dices
No, no es un deber, ¿sabes? Ni siquiera es un querer. Uno se siente culpable cuando hace algo mal y ello puede implicar lastimar a alguien. Pero no te sentirás culpable si no te importa nada ese alguien...
Sé que no me siento culpable. Pero ojalá lo hiciera...
Sé que no me siento culpable. Pero ojalá lo hiciera...
Y mientras más pasban las horas más miedo me entraba y más pensaba... ¿qué hago? Estoy esperando a alguien que nunca tuve ni nunca tendré. Estoy luchando por ser tu maldito juguete. Es patético. Es lo más estúpido que hice en mi vida. La mayor locura sin sentido.
¿Pero y qué me importa? Yo solo quiero verte como ayer, rozar tus labios, sentirme pequeña ante tu mirada. Y no voy a dejar que te vayas de mi vida tan fácil... porque, simplemente, no puedo.
¿Pero y qué me importa? Yo solo quiero verte como ayer, rozar tus labios, sentirme pequeña ante tu mirada. Y no voy a dejar que te vayas de mi vida tan fácil... porque, simplemente, no puedo.
15 de diciembre de 2009
EGO.
No actuamos según convenga, no actuamos por amor propio ni por amor hacia los demás. No tenemos en cuenta los sentimientos de casi nadie, y los nuestros muchas veces se quedan cortos. No tenemos compasión, y nos gusta jugar. No entendemos cuando la gente llora por despesperación, y nos creemos las únicas capaces de sentir. No nos creemos que el olvido sea tan difícil para ellos como para nosotras, ni que sus lamentos sean igual de arrogantes que los nuestros. Llevamos al límite nuestras capacidades como artistas, nos gusta mentir y pasar el rato. Las cosas nuevas y atípicas. La gente sencilla nos aburre y siempre esperamos algo nuevo. Somos capaces de dejarles por los suelos y no sentir remordimiento alguno. Nos aburrimos cuando escuchamos problemas de gente simple y estúpida, y nos gusta mencionar y exagerar los nuestros. Somos superficiales y el cuerpo humano nos atrae más que nada. La anatomía de la mujer es obvia y claramente más excitante que la del hombre, y nos gusta mirarnos al espejo y saberlo. Nos enamoramos de hombres de la mañana a la noche y les hacemos pedazos mientras nos fijamos en como caen. Así nos inspiramos, lo escribimos y vamos a por otra historia que contar. Somos gente aparentemente mucho más sentimentales que los demás, y sin embargo la realidad es que carecemos de sentimiento alguno, ya que aplastamos todos los que tenemos. Nos gusta jugar con nuestras propias emociones. Es que nos encanta jugar. Nos aburren los polvos repetidos y no tenemos sexo con gente típica de la calle. Somos fáciles pero solo nos gusta serlo con quien queremos. Nos encanta ver como excitamos a alguien actuando, y ver como sonríe cuando piensa que es el mejor hombre que ha pasado por tu vida. Es importante que se enamoren de nosotras y que nos traten de forma en la cual sepamos que somos diferentes y superiores a las demás. Que, obviamente, sabemos que lo somos. Nos maquillamos y nos arreglamos para parecer más bellas a la vista del mundo, porque nos gusta que nos señalen con el dedo y hagan comentarios. Nos gusta vestirnos de niñas y aparentar lo que no somos. Inspiramos confianza al decir que no somos perfectas y que lo sabemos, creen que es una simple excusa como la de todas. Lo decimos porque sabemos la verdad y sin nuestra capacidad de transmitir emoción no seríamos más que esas mujeres que andan por la calle pretendiendo que se fijen en ellas sabiendo que no lo conseguiran.Qué estupido.
Y sabiendo todo esto, aun tenemos la esperanza de cambiar y encontrar la pasividad, alegría y monotonía de la felicidad junto a alguien.
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