
Sé que no me siento culpable. Pero ojalá lo hiciera...
¿Pero y qué me importa? Yo solo quiero verte como ayer, rozar tus labios, sentirme pequeña ante tu mirada. Y no voy a dejar que te vayas de mi vida tan fácil... porque, simplemente, no puedo.

No actuamos según convenga, no actuamos por amor propio ni por amor hacia los demás. No tenemos en cuenta los sentimientos de casi nadie, y los nuestros muchas veces se quedan cortos. No tenemos compasión, y nos gusta jugar. No entendemos cuando la gente llora por despesperación, y nos creemos las únicas capaces de sentir. No nos creemos que el olvido sea tan difícil para ellos como para nosotras, ni que sus lamentos sean igual de arrogantes que los nuestros. Llevamos al límite nuestras capacidades como artistas, nos gusta mentir y pasar el rato. Las cosas nuevas y atípicas. La gente sencilla nos aburre y siempre esperamos algo nuevo. Somos capaces de dejarles por los suelos y no sentir remordimiento alguno. Nos aburrimos cuando escuchamos problemas de gente simple y estúpida, y nos gusta mencionar y exagerar los nuestros. Somos superficiales y el cuerpo humano nos atrae más que nada. La anatomía de la mujer es obvia y claramente más excitante que la del hombre, y nos gusta mirarnos al espejo y saberlo. Nos enamoramos de hombres de la mañana a la noche y les hacemos pedazos mientras nos fijamos en como caen. Así nos inspiramos, lo escribimos y vamos a por otra historia que contar. Somos gente aparentemente mucho más sentimentales que los demás, y sin embargo la realidad es que carecemos de sentimiento alguno, ya que aplastamos todos los que tenemos. Nos gusta jugar con nuestras propias emociones. Es que nos encanta jugar. Nos aburren los polvos repetidos y no tenemos sexo con gente típica de la calle. Somos fáciles pero solo nos gusta serlo con quien queremos. Nos encanta ver como excitamos a alguien actuando, y ver como sonríe cuando piensa que es el mejor hombre que ha pasado por tu vida. Es importante que se enamoren de nosotras y que nos traten de forma en la cual sepamos que somos diferentes y superiores a las demás. Que, obviamente, sabemos que lo somos. Nos maquillamos y nos arreglamos para parecer más bellas a la vista del mundo, porque nos gusta que nos señalen con el dedo y hagan comentarios. Nos gusta vestirnos de niñas y aparentar lo que no somos. Inspiramos confianza al decir que no somos perfectas y que lo sabemos, creen que es una simple excusa como la de todas. Lo decimos porque sabemos la verdad y sin nuestra capacidad de transmitir emoción no seríamos más que esas mujeres que andan por la calle pretendiendo que se fijen en ellas sabiendo que no lo conseguiran.




Me dedico a mirarte y a intentar capturar un poco de tu aliento, del aire que dejas escapar entre beso y beso, entre palabras. Me gusta beberte así, sorbo a sorbo, y saberme de memoria el escalofrío de siempre y tener las ideas claras, es decir, que voy a acabar llorando, como siempre, y que tú terminarás comiéndote mis lágrimas. Y mañana será otro día igual que hoy, quizá tan gris como esta tarde… o puede que aparezcan de una vez por todas los infinitos colores que nos prometieron de pequeños. Pero estarás tú, tan diferente como todos los días, sorprendiéndome con nuevas formas de juntar los labios, de enlazar las manos, de apoyar tu cabeza en mis costillas. Cierro los ojos y estoy allí. Estoy contigo. Y saltamos las olas y vemos las estrellas y dibujas constelaciones en mi espalda. Casi me basta con cerrar los ojos y desearlo fuerte. Entonces, noto tu mano. Siento tu mano apretando la mía y tu boca se acerca a mi oreja y me canta en susurros. Puedo oírte con sólo quererlo. Casi puedo sentirte a mi lado. Y me da el viento en la cara mientras me agarro fuerte a tu cintura. Tienes los dedos enredados en mi pelo y te encanta. Y a mí me encanta que huelas a salitre y me lleves en coche a lugares soñados. Y cierro los ojos y me veo caminando entre rocas, paseando en la arena, intentando subirme a una lancha de tu mano. Apenas necesito cerrar los ojos y ya estoy allí, ya se acercan tus labios, ya te alcanzan los míos…. Y Escúchame, no digas nada, sólo mírame a los ojos y deja que mis palabras lleguen a tus oídos, permite que mis manos te expliquen lo que siento por tí, que en un beso pueda decirte que eres todo para mí, que en una mirada intente describir la emoción que provocas al tomar mi mano. Escúchame, sé que no sientes nada por mí, que piensas que esto no puede ser, que existen mil pretextos para no arriesgarte, que crees que vas a llorar y sufrir una vez más, pero te has equivocado, porque si me regalaras una noche te entregaría mi esencia, te besaría como nadie jamás lo ha hecho, te regalaría mi corazón sin pedir nada a cambio.
