26 de octubre de 2009

No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por eso de que sus caderas... Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da. Pero además le he visto serio ser él mismo y en serio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentes de que mírarle cómo bebe las cervezas y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse. Todo eso de que él puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir viva y a la mierda con la autodestrucción... Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que él aparezca de golpe y de frente.No sabes lo que es despertarte y que él se retuerza y bostece, luego te abrace, y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo. Así que supondrás que yo soy la primera que entiende que pierdas la cabeza por sus ojos y el sentido por sus palabras y el alma por un mínimo roce de mejilla. Que las suspicacias, los disimulos cuando él pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también le veo. Que cuando él cruza por debajo del cielo solo la tonta mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro y formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices y el sitio que las tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra. Que yo también he memorizado su numero de teléfono pero también el numero de sus escalones y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías. Que no solo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores, y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontas enamoradas en este mundo). Que sé la cara que pone cuando deja ser completamente él, rendido a ese puto milagro que supone que exista. Que le he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y le he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que le puso el camino, y le he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo. Que lo de "mira sí, un polvo es un polvo", y solo los sueños pueden posarse sobre las seis letras de su nombre. Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo sobre él. Que razones tenemos todas. Pero yo, muchas más que vosotras...


"Yo le quiero por muchas más razones que vosotras"

10 de octubre de 2009


Háblame antes de que suceda, háblame hoy, que este viento traerá tu voz. Dime que un día volveremos a estar, a sentir, sin límites, sin medida. Aunque no sea cierto, dímelo. Dime que la vida entonces será larga y la tristeza breve. Miénteme. Cuéntame medias verdades partidas en dos, fragmentos de mentiras que hablen del reencuentro. Alivia con tu voz la carga de conocer todas las formas del verbo adiós. Desde todos los puntos cardinales me llega tu recuerdo, tu inexistencia, destrozando todas las palabras que pensé, todos los propósitos que planeé para olvidarte, para salvarme. ¿Sabes?, no se puede medir esta oscuridad. Tendré que dejar de preguntar, pues sólo una silenciosa quimera llega por respuesta. Tendré que dejarte, te dejaré definitivamente olvidado. Seguiré pensando en otras cosas para no caer en el dolor de pensarte. Aunque sigas en todo. Tal vez, de vez …No sabía que tenía frio, hasta que tú me lo dijiste....No sabía que estaba tan rota, hasta que tú me lo dijiste...No sabía que dolía tanto, hasta que tú me lo dijiste...No sabía que me había perdido, hasta que tú me lo dijiste...No sabía que no sé, hasta que tú me lo dijiste...Tampoco sabía que podía sentir el corazón, hasta que tú apareciste...Pero de que me sirve ahora, si tengo frio... estoy rota... me duele... estoy perdida... y ya no sé nada.
¿Aunque sabes qué? creo que todo esto que siento es porqué tú me lo dijiste...

25 de septiembre de 2009

Ahora que te has marchado me invento los domingos, eso dice una de mis canciones favoritas, una de las canciones más tristes que se escribirán nunca. Hoy hace exactamente nose cuantos días que te marchaste, nose cuantos largos días.. y es esque el tiempo es así de caprichoso, lo mismo las agujas sigue un ritmo frenético como que da la sensación de no girar. La tristeza es uno de los sentimientos más extraños, puedes levantarte un día pensando que ya ha pasado lo peor, que a partir de entonces sólo pueden haber sonrisas, y de repente, por cualquier tontería todo vuelve a derrumbarse de nuevo, por cualquier tontería... que tedevuelve con intereses todos los problemas que creías superados. Como en el parchís, que te comes una y cuentas veinte, lo mismo, a una lágrima siempre la acompañan diecinueve. He aprendido a odiar los domingos, sobretodo los domingos de otoño. Debe ser que mi inventiva se ha marchado de vacaciones el sabado en un lugar de la noche y no soy incapaz de tejer ninguna historia en la que no aparezcas tú...te echo de menos. Nose cuantos días, No se cuantos días ya, y todavía espero que algún día me llames y me digas que tú también me echas de menos, que vas a volver. Larga es la espera de algo que sabes que nunca va a suceder, alguien me dijo que el amor asfixia y si eso es verdad no hay nadie que pueda sobrevivir a él. Entonces dónde están los finales felices de los que hablaban los cuentos de hadas, me siento estafada, que me devuelvan el dinero, que me devuelvan mi felicidad, queme devuelvan mi vida. ¿Te dije alguna vez que los cigarros sabían diferente después de besarte? Qué tonteria, ¿no? Se puede echa de meos un sabor, un olor, ¿tu olor? A veces me pasa que voy por la calle y alguien lleva tu colonia y entonces cierro los ojos y me pongo súper melancólicay te echo más de menos si esque eso se puede. Me acuerdo del día que obtue esto en mi podercomo que nuestra relación era tan compleja como él... puede que por eso tardara tanto tiempo en mezclar sus colores, en desmontarlo... lo hice el día que te marchaste y me prometí a mi mismo que el día en que consiguiera montarlo significaría que por fin te habría olvidado. Ahora te doy la razón, nuestra relación es tan fascinante como este cubo pero una vez desmontado ya nadie puede volver a montarlo... y cada vez que te lo encuentras detrás de algún libro viejo o debajo de cualquier cojín intentas una vez más solucionarlo, le das vueltas, intentas encontrarle la lógica pero no lo consigues. Los domingos son una prueba de fuego, es el único día de la semana que me levanto totalmente deprimiday cualquier excusa me parece buena para llamarte, incluso para presentarme en la puerta de tu casa...coger mi bici y pedalear todo lo rápido que pueda y llamar a tu puerta, pero no lo hago claro, sabes de sobra que no sé ir en bicicleta. Nose cuanto días y todavía no sé por qué los cuento, no se me ocurre nada más triste que pensar que un día me levante y lo primero que piense sea: "hoy hace exactamente mil cuatrocientos quince días que te marchaste", debería dejar de hacerlo, seguramente tú ya no piensas en mí, seguramente no me echas de menos, seguramente sonríes todo el tiempo, seguramente... Yo no lloro, yo no lloro, YO NO LLORO. Que ya sé que he malgastado mucho tiempo pensando en tí, que ya son ochenta y siete días y pasarán otros ochenta y siete más, que me voy a seguir acordando de tí todos los domingos por la mañana, que mi final feliz solo puede ser contigo, que te estoy esperando, que vengas.

15 de septiembre de 2009

- Reflexiones de mi propio mundo -

Ella, frente a la ventana abierta de su habitación, observa las primeras gotas del cielo adormecido; cierra sus ojos, prefiere escuchar los cristales de agua correr por la pared, poco a poco se empapa la pintura envejecida, los vapores escondidos del orbe levantan vuelo y el silencio hace eco, pero en sus oídos no caben más reproches...¿Porque nunca salen las cosas como quiere? Se explica desde que tenía uso de razón, sus padres le dijerón que las cosas, todas las cosas llevaban un orden, y ese orden dependia de la voluntad de cada ser humano por hacerlas mejor o peor, pero que éste podia variar segun la espontanidad de la persona, de las ganas de tomar la iniciativa, o de saber sonreirle al mundo, sólo que el simple hecho de anteponer la locura a la primera fase de hacer el orden, es el reproche de las demás personas; y de la consecuencia de tus propios actos. Hace tiempo, que ya no miraba a otras personas por la calle cuando se disponía a cantar descalza un sábado mientras llovía con el pelo empapado, o ya no se avergonzaba al ser ella misma y poder disfrutar de la condicion de amar, en el momento que se le apetecíera amar, y de la manera que se le apeteciese hacerlo, y ya no le importaba la manera que tenía la gente de juzgarle por salir de fiesta, emborracharsee, gritar, sonreir, cantar hasta quedarse afónica, ni tampoco el hecho de que gente que ni siquiera conociese hablase, contase, chismorrease de ella hasta que sus vidas aburridas le diesen la oportunidad de hablar de otra persona. Hacía tiempo que ya no pensaba las cosas cuadno las hacía, ni tan siquiera las meditaba cuando terminaba de hacerlas. Simplemente se dedicaba a vivir, se dedicaba a hablar a quien le hablase,y a sonreirle a quien le sonriese. Le daba igual que la gente susurrase 'puta', y le gritase 'guapa'. Y por supuesto, tenía presente la condicción de ser humano que tenía, con la posibilidad de errores que conlleva, y la abundancia que cometía cada día. Ella si se le apetecía comprarse algo, se lo comproba, y si quería comerse un helado un día de nieve, se lo comía. y utilizaba pañuelos cuando lloraba.. y así, desnuda, desde su cama recuerda, mira la lluvia que cae, entre las sábanas quisiera tener a alguien a su lado, alguien que esté cantando aquella tórrida canción que recuerda en días como estos, alguien que desnude el infinito, que no le tema a la humedad de la media noche..¿Cómo dice esa canción? Trata de recordar, pero siente caer una gota en su pecho, sólida y aguda. Ella abre sus ojos y la ve resbalar ¿Es lluvia? ¿Es lágrima? ¿Es sudor? Mientras se desliza trata de alcanzarla con sus dedos, la toma, la absorbe. La lluvia la salpica ¿qué importa? ..recuerda, se enreda entre las sábanas y seca su sudor, ella piensa en su vida, sueña más allá de las sábanas, más allá de la lluvia en sus ojos , ella siente su cuerpo aún mojado y luego... aquella canción. Aquella canción.. le recordaba a cada una de las pesronas que durante segundos, días, o años habían compartido su sólida vida, su sólida cama, su solido espacio.. Y había perdido tambien muchas personas por su orgullo, por su inmadurez, por su manera de dejar pasar las cosas aún cuando son las cosas más absurdas.. -y le dolía- le dolía tener que elegír, y le dolía tener que mirar a esas personas, y no poder gritarles tquiero, y tener que ver como sus entrañas se morían por hacerlo... por un mínimo abrazo, por una minima respuesta. Ella, desde las sábanas, mira la lluvia que cae, es demasiado tarde, el cuarto se hace pequeño y recuerda, siente, bebe sus lágrimas. Ella espera una caricia, manos de gasa que cubran sus heridas... Ella sueña desde las sábanas con un mundo más allá de las sábanas.. Ella sueña porque se acaben las injusticias, porque los niños del tercer mundo reciban su agua, porque la gente nose muera despues de recibir la notica de que tenía un cáncer y tuviera que luchar con esta enfermedad terminal durante años, ella sueña porque un pobre reciban su ración de pan al día, y porque el machismo y el maltrato de la violencia de género se termine. Ella sueña porque terminen las guerras, y menos esposas reciban la noticia de que su marido, o su hijo a muerto en el frente. Ella sueña con un mundo sin apuñaladas, o sin atracos un sábado de san mateo. Ella sigue soñando mientras se empapa, la lluvia la abraza, la lluvia la salpica entre las sábanas, desnuda... mientras, otra gente se preocupa, ' por si mi novio me ha dejado' , ' por caprichos' , ' por desolaciones' , ' por enfados tontos, despues de una discusión entre amigas'.. RAZONEMOS. Que es lo que tenemos, que es lo que nos toca vivir, y porque debemos luchar, y si merece la pena luchar por eso, o perder lo que teniamos, por darle puerta a algo que no sabemos, ni siquiera si va a llegar funcionar. Y mentir, y engañar.. y hacer creer una persona lo que realmente no sentimos, y tener que cerrar los ojos cada vez que vemos pasar el amor de nuestras vidas cerca nuestro. Y aún así, valorar que esa puerta que acabamos de abrir, es mas importante que todas las puertas que hemos cerrado, que todos los cruceros que hemos hundido, que todos los abrazos que hemos negado.. Y sí, El amor no es sino la acuciante necesidad de sentirse con otro, de pensarse con otro, de dejar de padecer la insoportable soledad del que se sabe vivo y condenado. Y así, buscamos en el otro no quien el otro es, sino una simple excusa para imaginar que hemos encontrado un alma gemela, un corazón capaz de palpitar en el silencio enloquecedor que media entre los latidos del nuestro, mientras corremos por la vida o la vida corre por nosotros hasta acabarnos.. Esto no es más que otra rutina, otro tatuaje en el cuerpo. No importa la causa sino el efecto. No importa que haya insomnio. Son cosas de la vida. Todos tenemos una mala noche y manos que hablan. Todos escuchamos los ruidos y nos topamos alguna vez con la soledad aunque no llueva. ¿Os ha pasado alguna vez? digo el estar escuchando a alguien mientras cuenta una estúpida historia &estar más atentos a los ruidos de la calle, a los graffitis que hay en un parque donde sueles sacar a tu perro a pasear o, incluso, en las sábanas limpias que te esperan. Se hace difícil contener todas las palabras en la cabeza y detener las que salen como respuesta, sin afán de continuar pero sin llegar a ser groseros. A veces deberían saber apreciar el silencio. Sobre todo cuando lo que van a decir no es más importante que lo que se está observando.. y por mucha ausencia de personas, o por personas que creíamos perder y jamás se han marchado, o personas que siempre se quedarán aquí.. digo, despierta, atenuante persona.Y cambiando de tema, Ni tú eres un Edward Norton ni yo una Marilyn Monroe. Quizás por eso, aunque no me gusta el negro y tu huyes de los colores, compartimos miopía con distintas dioptrías. Remueves el café con tenedores, me arrebatas el insomnio y te pones mi bata para pintar. Quizás por eso compartimos no-tiempos por la ciudad, y quizas por eso nos necesitemos tanto, y nos queremos tanto... Y si, ella, soy yo..

6 de septiembre de 2009


Soñaba y soñaba cada noche con él. Se colaba en sus sueños sin su permiso, y eso era algo que no soportaba. No lo soportaba porque al despertar se daba cuenta de lo irreal que había sido todo, entonces su corazón volvía a hacerse añicos otra vez, pero en el fondo estaba deseando que llegara la hora de irse a dormir; se abrazaba a su almohada, y en silencio preguntaba: "¿A dónde me llevarás hoy?" Y así dormía tranquila, sonriendo, hasta que el calor de los primeros rayos de sol se colaban por su ventana, despertándola... Y entonces era cuando volvía a odiarle...

29 de agosto de 2009



Me dedico a mirarte y a intentar capturar un poco de tu aliento, del aire que dejas escapar entre beso y beso, entre palabras. Me gusta beberte así, sorbo a sorbo, y saberme de memoria el escalofrío de siempre y tener las ideas claras, es decir, que voy a acabar llorando, como siempre, y que tú terminarás comiéndote mis lágrimas. Y mañana será otro día igual que hoy, quizá tan gris como esta tarde… o puede que aparezcan de una vez por todas los infinitos colores que nos prometieron de pequeños. Pero estarás tú, tan diferente como todos los días, sorprendiéndome con nuevas formas de juntar los labios, de enlazar las manos, de apoyar tu cabeza en mis costillas. Cierro los ojos y estoy allí. Estoy contigo. Y saltamos las olas y vemos las estrellas y dibujas constelaciones en mi espalda. Casi me basta con cerrar los ojos y desearlo fuerte. Entonces, noto tu mano. Siento tu mano apretando la mía y tu boca se acerca a mi oreja y me canta en susurros. Puedo oírte con sólo quererlo. Casi puedo sentirte a mi lado. Y me da el viento en la cara mientras me agarro fuerte a tu cintura. Tienes los dedos enredados en mi pelo y te encanta. Y a mí me encanta que huelas a salitre y me lleves en coche a lugares soñados. Y cierro los ojos y me veo caminando entre rocas, paseando en la arena, intentando subirme a una lancha de tu mano. Apenas necesito cerrar los ojos y ya estoy allí, ya se acercan tus labios, ya te alcanzan los míos…. Y Escúchame, no digas nada, sólo mírame a los ojos y deja que mis palabras lleguen a tus oídos, permite que mis manos te expliquen lo que siento por tí, que en un beso pueda decirte que eres todo para mí, que en una mirada intente describir la emoción que provocas al tomar mi mano. Escúchame, sé que no sientes nada por mí, que piensas que esto no puede ser, que existen mil pretextos para no arriesgarte, que crees que vas a llorar y sufrir una vez más, pero te has equivocado, porque si me regalaras una noche te entregaría mi esencia, te besaría como nadie jamás lo ha hecho, te regalaría mi corazón sin pedir nada a cambio.

23 de agosto de 2009

¿Quieres ver lo guapa que estoy cuando lloro?


Ella es una muñeca de trapo que ha vuelto a coserse por sí misma un número considerable de veces. Ella es un puzzle cadente de piezas, una semana sin sábado, un árbol al que el invierno le ha arrebatado las hojas. Es como un libro abierto, pero sin palabras. Ella es un crepúsculo de verano y una tarde de otoño, una primavera lluviosa pero a la vez alegre y un invierno amargo. Es un comienzo en anacrusa y una cadencia rota. Es un trozo de esperanza que ha sido golpeado por la vida. Ella es la sonrisa de un mundo triste, es la última hoja que le queda a aquel viejo árbol a finales de noviembre. Ella es un hueco más en este mundo de locos. Podriamos escaparnos dentro de nuestra mente, allí seguro que las cosas nos saldrian de maravilla. Cierra los ojos, y pon las palmas de mis manos en tus orejas. Quiero que te escuches a ti misma para que puedas perderte dentro de tus pensamientos.. ¿Te encuentras?

17 de agosto de 2009


No importa que se nos congelen las manos, que se cristalice la piel como un veneno que ha avanzado demasiado lejos. Yo también te pienso al despertar, aunque tu imagen se desvanezca entre las sábanas que se enfrían. Esta fábula nos ha hecho invisibles. No sabes que te nombro mientras camino, no me oyes, aunque te llevo unido al paladar. No me conformo con vivir así. Imagino que me encuentras y esta herida desaparece, que algo vuelve a poner mis pies sobre el asfalto. Me niego al anonimato, pero ya no quiero existir a solas. Necesito de ti, desespero por hallarte una tarde de frío. Tienen que congelarse nuestros huesos, yo puedo hacer crujir las hojas con mis pasos. Sólo deseo que me sigas sin mediar explicaciones, apenas revelarte con tus ojos. Aunque no. Nunca se me han cumplido los sueños. Temo encontrarte y que no me reconozcas. He pasado años creyendo que no existes, ignorando tu nombre, cerrándote los espacios. Pero alguien me ha hablado de ti. Nunca he creído en cuentos, el papel de princesa no me queda bien. Apenas una bruja con su escoba. Bastó un murmullo para anudarte ciego a mi garganta. Ahora todas las cosas del mundo me hablan de ti. La otra noche te soñé, tu aroma era suave y tenías un lunar cerca del cuello. No pude ver tu rostro. Tus brazos me sostenían fuerte, se me llenaban los huesos de espuma. Luego desperté y hacía frío. Mi cuerpo permaneció quieto entre las sábanas. Entonces se me hizo imposible regresar. Como un presentimiento breve, invertiste el sentido de mi vida. Ya no camino como antes, dudo en las esquinas, retrocedo los pasos. A veces también tiemblo. Te pareces a otros que finalmente son distintos. Primero fueron días, después semanas. Podía pasarme horas en un mismo lugar, hasta que caí en la cuenta de que no podía ser cualquiera. Me he quedado quieta sobre este puente del Pier, decidida a quemarte los ojos si apareces. Tarde o temprano pasarás por aquí; se trata de un lugar estratégico. Como un viceversa que no sabe de atajos; ni tú ni yo estaremos libres. Enciendo un cigarrillo y empiezo a observar. La ciudad se ve distinta desde aquí. Las personas pasan rápido y no hablan. Atardece, se encienden las luces de los coches. Hay una mancha sobre el mar, no creo que exista otro igual en el mundo. Cuando aparezcas, me gustaría preguntarte si piensas lo mismo. Algunos turistas toman fotografías, no entiendo lo que dicen. El viento desordena mi pelo, guardo mis manos en los bolsillos. Recito un verso de memoria"... sin embargo te advierto que estamos cosidos a la misma estrella...".De pronto, alguien toca mi espalda, pero yo no me atrevo a mirar.

4 de agosto de 2009


¿Qué sientes?
No te preocupes. Mucha gente piensa como tú. Mucha gente siente como tú. No estás solo. Incluso si quieres. Cierra los ojos y piensa en tu vida. ¿Te gusta? ¿Eres feliz? ¿Te sientes mal? ¿Qué sientes? ¿Qué piensas? Cierra los ojos. Respóndete. Sólo puedes responderte tú mismo. El resto es nada, nada de nada, no importa. El resto es una estafa, es un estúpido juego o quizás una broma. Cierra los ojos. ¿Qué sientes?

Se escapan las palabras a mi entendimiento y las sonrisas se vuelven amargas, ya no hay sueños tras el espejo... ni aquella luz en tu mirada. Llega la noche, al fin terminó el día. Canta un reloj insoportable, tic-tac tic-tac... Pierdo la mirada tras los cristales de mi ventana, donde la luna se esconde bajo un cielo gris de Agosto. Una noche más sin estrellas, otro día sin un ''te quiero'' cara a cara que yo sienta realmente... Podría reír o tal vez llorar... pero se me escapan los motivos. Y me pierdo como cada noche entre las sábanas, con un ojo medio abierto por si la ilusión quisiera regresar. Duerme el mundo... Llora el cielo... tic-tac tic-tac...

29 de junio de 2009

. Búscame, como antes hacías. Encuéntrame y déjame preguntarte, con los ojos hinchados de extrañarte de una manera tan irracional, si no me quieres. Si nunca me has deseado como si te fuera la vida en ello. Si al mirarme no sentías a tu alma volcarse en el infinito de un color, empaparse de la dulzura del no poder apartar los ojos de mí, erizarse al sentirse unida a la mía. Déjame preguntarte si no te refugiaste en mi aliento aquel día y si no te estremeciste cada vez que mis roces elegían tu cuerpo. Si nunca has querido levantar el rostro y mirarme de frente, emergiendo ante lo soñado, borrando mi boca al acariciarla tantas veces como tu temblor te lo permitiría, combatir mis ganas con las tuyas, regalarme tus manos y tu azul y borrar la herida que causó el silencio. Contéstame, y dime por fin que eres real, que eres un sueño con fundamento, que podré tocarte sin miedo a que te evapores. Que no tendré que temer cuando abra los ojos. Que te encontraré a mi lado.

20 de junio de 2009


Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»). Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón. Y porque ahora? Por qué? ¿Por qué me haces esto? ¿Esque no entiendes lo que duele, hasta qué punto me haces daño? No, tu no entiendes lo que significa esa palabra. Te gusta confundirme, pero ¿por qué? ¿por qué lo haces? Solo quiero que me respondas, esque no ves que por mucho daño que me hagas yo voy a seguir queriéndote como una puta gilipollas?, que por mucho que quiera odiarte mi corazón necesita abrazarte? Esque no entiendes que te necesito? Que te necesito para respirar, que necesito a cada poro de tu piel para sentirme viva y que me muero si tus ojso dejan de ser mis ojos? No seas tan cobarde y admite de una puta vez lo que sientes, porque sé que sientes algo por mí, algo grande, pero eres un imbécil que preferiría morirse antes de aceptarlo, antes de admitir que soy la razón por la que te levantas todas las mañanas, pero también la razón por la que no te quieres despertar. No me hagas más daño joder, y no te lo hagas a tí, ¿por qué tienes esa manía de hacer difícil lo fácil? Nunca lograré entenderlo..




Recórreme el alma, bébete mi cuerpo, erízame la piel con tus besos, respírame al oído y folláme hasta que se agote el último gemido de mi corazón.

10 de junio de 2009




Me gustaría hablarte de él, desde la abrumadora distancia que nos separa y desde la complicidad cotidiana que nos une. Como si este aire nocturno & fresco no me trajera su aroma, como si no dijera su nombre en cada verso, casi sin despegar los labios, como si no me acompañara siempre su voz, como si la ternura no estuviera siempre vestida con su ropa. Me gustaría decirte cómo le extraño & cómo cierro los ojos y disfruto (lo dice una canción), echándole de menos…. Las palabras que escribimos se me enredan en los ojos y en la piel, va llenando el cajón de los recuerdos y me tiembla en la boca la sonrisa. Quisiera contarte, cómo es cuando brilla su mirada y se refleja en los hilos de mi blusa, cuánto dice, cuánto calla. Y hasta, a veces, cuánto calla lo que quisiera decir y no se lo permite la imagen del espejo. Junio se adormece, vuelan las preguntas, huyen las respuestas y sigue este sueño, dormido y despierto, revoloteando entre mis versos. Quisiera decirte cómo es cuando tiembla y dice mi nombre, con todas las letras, y suena a piropo, y sabe a café, y sonríe y brilla, sólo para mí, porque nadie sabe, porque nadie entiende este mundo nuestro hecho con besos de papel y miedos pequeños que se enredan en las piernas y sonrisas que quisieran ser abrazos. Quisiera contarte, desde esta ventana, a la que se asoma sin verme los ojos, cómo es primavera si él está a mi lado, cómo me descubro siguiendo sus pasos, cómo soy la cómplice de esta luz que alegra los días, los meses, los cajones, las palabras que nos regalamos, y escondemos, y rompemos… Quisiera decirte cómo es de bonito sentirme a su lado y escuchar su voz, cercana y amiga, saberme esperada, saberme querida, aún en la distancia de años y años sin saber que estaba, sin saber quien era… Mirar el reloj, escuchar atenta sus pasos serenos, mirar la sonrisa, retenerla acaso y detener el tiempo. Luego, recordarla en silencio, ya de madrugada, y convertirla en versos… Quisiera decirte cómo le echo de menos, cómo no se aparta de mi pensamiento y se queda quieto, enredado en mis párpados, en ese momento, de creer en las hadas, entre la vigilia y el sueño. Te podría hablar, si no fuera un secreto, de sus manos tibias que sólo rocé un momento, y de todo el miedo, como un muro de piedra que obliga al silencio. Pero la memoria no calla, recuerda, como yo recuerdo todas las palabras…, las leo y releo, temblando y sonriendo, tarareo canciones que, a través del tiempo, nos dibujan y dibujan este clandestino y sin embargo inocente sentimiento. Ese miedo que nos deja sin aliento, que nos calla y nos detiene, que nos aleja a veces, que nos une sin remedio, que nos persigue y nos muerde… Quisiera contarte cómo es ese miedo, pero se me escapa, porque él lo custodia, vigila y protege, no lo deja fuera, lo esconde, lo aleja…, y en un arrebato de luz en sus ojos, cuando nadie mira, yo leo en sus labios que me dice «guapa», y tiemblo, y sonrío, y digo su nombre, todo con mayúsculas, sin punto al final, sonando a «te quiero». Quisiera contarte, desde esta ventana, el olor a limpio de su cortesía cuando empuja puertas y paso delante, cuando, en un susurro, le siento mirarme, le dejo instalarse en un rincón antiguo que tiene mi alma y que sólo es mío, y que ahora es nuestro… Me veo en sus ojos como en un espejo, y no soy la misma que tú conocías, me siento tan niña, tan joven, tan embelesada, tan llena de vida… Quisiera decirte qué es esto y no puedo… Como en un susurro, tan cerca y tan lejos, escucho su voz…, «mi niña».

5 de junio de 2009


No sé si decir que no lo merezco, aunque no sé si lo merezco. No sé si perseverar &, ¿triunfar? No sé si hablar o callar, aunque creo que es mejor hablar a escupir porque ya sabe a rancio de tanto tiempo que estuvo guardado. No sé si decir te quiero o darte un beso o las dos cosas, o las tres. No sé si esperar, ¿esperar qué? No sé si lo siento o lo pienso, ojalá se pudieran las dos cosas. Ojalá yo pudiera las dos cosas. No sé si mirarte, aunque tengo miedo de que te des cuenta de demasiadas cosas & yo soy extremadamente transparente. No sé si quiero que coseches lo que sembraste antes o quiero que siembres de nuevo & cosechemos juntos. No sé si quiero verte llorar & darme cuenta de que me quieres o prefiero verte reír & reirme contigo. No sé si las cosas REALMENTE pasan por algo. No sé si en TODO lo malo hay algo bueno. Sí sé que quiero tu compañía toda mi vida.· Si realmente significamos ser el uno para el otro, entonces no hay nada de que preocuparse, nos podemos esperar eternamente. Mi corazón está difuminado, no tiene forma. Cuesta verlo & entenderlo &, sin embargo, a veces late. Sólo a veces. Pero luego le entra el miedo & se pierde, se hace pequeño en mi escritorio. Muy muy pequeño. Tanto que de golpe cabe en la palma de mi mano & tengo que tener cuidado para no estrujarlo porque en él está escrita la palabra que nos une, la misma que a veces nos aleja. En esos momentos el pánico se camufla, se acerca con sigilo para susurrarle que al final siempre tambalea & se cae.

Sin embargo hoy, un día cualquiera, sin miedo lo coloco en la yema del dedo & te lo entrego.

28 de mayo de 2009

Despedida de una despedida.



Y poco a poco fui despegando la vida de las cuatro paredes que me habían oído llorar, gritar, gemir, reír, susurrar & roncar, & en cada trozo de ella percibía el olor del recuerdo. Retiré con calma mis entradas de conciertos, mis recortes de periódico, mis fotos, mis dudas & mis errores, mis pasiones, mi entusiasmo, mi crecer prematuro, mis canciones. Sin embargo quedaron las marcas de todo aquello dibujadas con polvo, como si fueran cicatrices del tiempo, & las sentí en mi piel, sentí las rodillas que me golpeé en los bordes de la cama al intentar subir cuando mis piernas eran todavía demasiado cortas; & sentí el sudor frío en la nuca de esos días en que temía el ataque de los monstruos escondidos en la oscuridad del armario; & el temblor en los dientes cuando me desnudaron por primera vez, & esa torpeza; & la desesperación constante de no encontrar nunca lo que buscaba hasta que tomé la decisión de organizarme, porque llegó un momento en el que habían tantas cosas que empecé a colgarlas del techo; & el orgullo de desterrar los libros viejos a la habitación de la enana, porque ya era mayor para leer esos lomos de colores llenos de letras enormes & dibujos cada cinco páginas.Y después de aquello, después de haber empaquetado los diccionarios, la arena del desierto & la de la playa, los silencios, las confesiones, las guías de viaje, las noches compartidas, después de haber colocado a Shakespeare & a Hopper en una misma caja, & de que la colección de cargadores de aparatos electrónicos acostumbrados a pedir turno para el único interruptor de mi cuarto estuviera ordenada por primera vez desde que los saqué del envoltorio & como no ha vuelto a estar desde ese día, & después de haber guardado con más cuidado que nada de todo eso mi máquina de hacer magia, de crear sueños.. sólo después de aquello me centré en la ventana. Mi ventana. La ventana que me daba los buenos días por las mañanas desde los cristales a los que nunca bajaba las persianas.Y salí a darle un vistazo –un último vistazo– a aquél edificio de color marrón, y sentí en mi nuca el suspiro de aquel día.. cómo si el tiempo, hubiera enterrado todos mis pasiones en ese cuarto, mis, tus, nuestras pasiones.. Cerré los ojos & ví nuestro estanque & nuestras palmeras donde los pájaros madrugaban hasta los domingos, volví a abrirlos pero sólo estaba en ese edificio en el que en catorce años apenas había visto gente, aparte de los que acudían por las calles sin rumbo, con la mirada perdida.. en un pueblo donde la soledad se refleja en las calles.. Y recordé la promesa que le hice a un antiguo compañero de besos de volver allí algún día, & lo recordé con cariño, porque era una propuesta lejana, que sonaba como si nunca la hubiese tomado en serio, a pesar de que, sinceramente, sí lo hice. Y más que nunca tuve consciencia del tiempo & de cómo cambia las cosas. Y entonces me vino a la cabeza el tópico latino “tempus fugit”, aunque preferí simplificarlo con un “cómo pasa el tiempo”. Y con la ligereza de ese tiempo, me cubrí las muñecas, muñecas llenas de cicatrizes, & escribí por última vez desde ese cuarto. A mano.